Las “quejas” aparecen en algún momento de la vida cotidiana, son los reclamos que hacemos porque detectamos que algo puede marchar más eficientemente, sugerencias, propuestas que pueden resultar en una mejor manera de ejecutar un proceso no resuelto o mal resuelto.
Algunas veces optamos por hacer “quejas”de forma abierta y pública. Resulta que muchos de esos reclamos pueden ser una excelente oportunidad de negocio que conlleva a un cambio y mejora la calidad del producto o el servicio.
Para una empresa que ya esta en marcha, una “queja” representa una puerta abierta a las innovaciones, una gran excusa para realizar cambios, desarrollar productos o simplemente mejorar procesos en busca de excelencia y competitividad.
Y para quienes están buscando ideas para emprender una solución: esta es convertir una “queja” en oportunidad de negocio. Lo primero es detectarla. Por ejemplo, en los centros comerciales hasta hace muy poco tiempo no existían carritos para llevar a los niños que ya no usan coches, un inteligente padre cansado de cargar paquetes y niños, detecta este problema luego de escuchar la queja de su niño exhausto de caminar. Opta por crear este sistema de alquiler para carritos, investiga, realiza su estudio de mercado, crea su plan de negocio, lo implementa y ahora goza de estupendos dividendos por su empresa.
Otro punto importante a destacar es que no todas las “quejas” traen soluciones inmediatas o rentables, es importante seguir los pasos adecuados y estudiar muy bien las soluciones antes de llevar a cabo acciones mayores.
Y por último, mantener los ojos bien abiertos y el olfato afinado para detectar cuando una “queja” puede ser el nacimiento de nuestra próxima empresa. Recuerda, la próxima vez que formules una queja, medita antes si no tienes la solución en tu cabeza y, si la respuesta es sí, no te quejes ve a trabajar.
Por Maria Gabriela Bermudez*
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(*): Comunicadora y directiva de AJE.

Periódico Universitario Letras # 416