(Alejandro Bermúdez Ferris / gruposupernova@gmail.com) El emprendimiento, que alguna vez fue una práctica empírica, es hoy uno de los temas que atrae más atención en lo que a negocios se refiere. Hoy día un puñado de individuos con un fin claro, talentos complementarios y mucha motivación pueden poner en marcha empresas que trasciendan fronteras y generen riquezas sin precedentes. Esto, sumado a la libertad que otorga el ser dueño de empresa, revela ¡una revolución mundial!Séneca mencionó alguna vez que “ningún viento es favorable para quien no conoce el puerto al que quiere arribar”. Esta frase es quizás la base principal del acto del emprender. Si cada acción tiene un propósito estaremos entonces aprovechando nuestra energía con fines constructivos. En el caso contrario nuestras acciones serán simples movimientos sin repercusión alguna.
El emprendimiento es una decisión de vida en la que el riesgo y la incertidumbre son constantes. Salimos de nuestra zona de comodidad y decidimos no esperar a que nos digan qué hacer. En pocas palabras, la iniciativa pasa a ser nuestra razón de ser y la disciplina nuestro jefe. Nadie nos dirá qué hacer, ¡excepto nosotros mismos!
Cuando somos 100% responsables de nuestra vida es necesario que creemos un marco de referencia interno. Para ello es importante llevar a cabo procesos de planificación y estrategia (sin importar que estemos solos en la cocina de nuestra casa) que nos permitan establecer objetivos de vida claros a corto, mediano y largo plazo.
Ahora, ¿cómo tener objetivos claros si no sabemos qué queremos? Esto nos trae de vuelta a Séneca… “ningún viento es favorable para quien no conoce el puerto al que quiere arribar”. La vida es lo más valioso que tenemos, y el tiempo es la representación que nos permite cuantificar la vida (recurso no renovable y limitado). De querer aprovechar nuestro tiempo, es vital que nos tomemos en serio y que nos detengamos a pensar qué es aquello que deseamos. Tal y como un General aborda una gran batalla, el Emprendedor debe abordar el plan de vida que se ha creado.
El vivir una vida sin estructuras, con una buena dosis de confusión y aceptando el 100% de responsabilidad por lo que nos ocurre, describe de manera general el estilo de vida de un emprendedor. Si te gusta hablar con personas que vivan en mundos distintos (o parecidos ¿por qué no?), si te gusta actualizarte, si quieres ser dueño de tu vida, y si estás dispuesto a tomarte en serio, quizá el estilo de vida del emprendedor te siente muy bien.
(*): Director Gruposupernova.
Periódico universitario Letras, edición # 426
