Sep
13
Archivado en Editorial por Iván R. Méndez

estudiantes4Decía Jonathan Swift, el autor de los siempre incomprendidos Viajes de Gulliver, que “un burro orina, el resto orina para acompañarlo” , metáfora que podría describir las adhesiones automáticas que caracterizan la escena política venezolana, en la cual una mayoría de polarizados siguen los mandatos de su líder, aunque sin entender muy bien de qué va la movida…

Así, la propuesta de 33 reformas a la Constitución propuesta por el presidente, son el sueño de algunos estudiantes oficialistas, pero se han convertido en la pesadilla del recién formado Parlamento Estudiantil Universitario, que se reunió en Caracas para pronunciarse contra ésta.

Mientras algunos estudiantes consideran que esas reformas permitirán implementar cambios estructurales que incidirán en un mayor bienestar colectivo, los parlamentaristas juveniles consideran que éstos implican una virtual desaparición de lo que conocemos como Venezuela para transformarnos en un modelo centrado en la figura presidencial, investida con poderes jamás vistos en la región. Estos estudiantes han dejado de lado las típicas luchas por reivindicaciones universitarias (autonomía, pasaje estudiantil, reglamentos de repitientes) para crear y definir un modelo de Venezuela a partir de las ideas jóvenes de todo el país, tanto de universidades públicas como privadas. Luego de discutir con académicos, especialistas, políticos y gente del pueblo, los estudiantes cerraron su propuesta en torno a un llamado: es necesaria la reconciliación y el consenso para combatir las reformas… Esa manera de estructurar y sustentar sus acciones son un claro ejemplo de la democracia joven que se está forjando en los campus venezolanos, la cual debería ser emulada tanto por oficialistas como por opositores. ¡Suerte!

Periódico universitario Letras edición 427



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