Oct
31
Archivado en Opinion por Iván R. Méndez

goliatLos estudiantes de las universidades nacionales ya vencieron a Goliat, que no es otro que el desinterés por el acontecer sociopolítico del país y su poca proactividad para luchar por sus derechos, estigmas que los marcaron en la última década. Ese enemigo fue vencido sin bajas, ya que  cada estudiante se fue sumando a la convocatoria de calle iniciada en universidades privadas  como la Monte Ávila y la Católica Andrés Bello, seguidas por campus públicos, privados, experimentales y tecnológicos de todo el país.Actualmente, no hay convocatoria estudiantil que no  sea atendida por sus pares de casi todas las ciudades venezolanas, conectados por  tecnologías accesibles como  Yahoo Groups, Msn, Facebook, blogs y  la mensajería  de texto. A menos que el gobierno decida, como política de Estado,  regular el acceso a Internet y las comunicaciones digitales, es muy difícil sabotear o interrumpir el diálogo fluido, creativo y plural que está circulando dentro de las comunidades universitarias.

Durante el pasado septiembre, cuando se instaló el  Parlamento Estudiantil en la UCV, conversamos con líderes estudiantiles regionales, y varios coincidieron en la necesidad de luchar “¡hasta las últimas consecuencias! Democracia o nada, pero no debemos abandonar nuestras aulas, pues las luchas se hacen desde adentro” (Veruska Padrón / UDO) o, como aseveró Stalin Fidel Vargas de la Unimar: “Estoy dispuesto a dar mi vida en el terreno que el gobierno me ponga, porque defiendo el futuro de mis hijos, de mi hermana y mi hermanito”.

Hasta ahora los estudiantes han respondido muy bien  a las provocaciones oficialistas, incluso superando las barreras levantadas por la  Guardia Nacional en la marcha del pasado martes 23 de octubre, pero también han sabido asimilar los golpes bajos de algunos opositores que los acusan de “no lograr nada concreto” (que podría traducirse: “No han sacado a Chávez”).

A los que critican en forma automática o a quienes  están carcomidos por la ansiedad del corto plazo, sólo podemos transmitirles las palabras del psiquiatra e investigador  brasileño Augusto Cury, quien nos dijo en una entrevista  que estos estudiantes venezolanos, “que despertaron y lograron conectarse entre ellos, fueron capaces de abandonar cosas que eran importantes para ellos para salir tras un sueño”.

Es tiempo de que el resto de los sectores siga sus propios sueños y acompañe en la calle a los universitarios.

 

Publicado en el diario Tal Cual



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