(Pablo Gamba / periodista) Uno de los lugares donde al cine postapocalíptico le ha parecido más divertido situar el Infierno es en Nueva York. Quizás se deba al pecado implícito en el apodo de Gran Manzana o a que no estaban demasiado lejos de expresar un macabro sentimiento popular inconsciente los que estrellaron aviones contra las torres del World Trade Center el 11 de septiembre de 2001. Sea cual sea la razón, no cabe duda de que un mundo donde Nueva York no sea Nueva York sería diferente del nuestro, mientras que no parece haber cambiado cuando otras ciudades han sido borradas del mapa. Nueva Orleáns, por ejemplo.A diferencia del clásico Escape de Nueva York de John Carpenter, interpretado por Kurt Russell (Escape from New York, 1981), el Infierno neoyorkino del filme de Francis Lawrence, inspirado en la novela de Richard Matheson, Soy leyenda (I Am Legend, 2007), no es social sino tomado casi al pie de la letra de la Biblia. La diferencia es que no es post mortem, sino posterior al desastre ocasionado por la manipulación genética de un virus, y que no es sólo Infierno sino también limbo para el teniente coronel médico Robert Neville (Will Smith), quien ha dejado de creer en Dios y se encuentra, por tanto, en una suerte de tierra de nadie material y teológica. Que sea Averno de esa variedad se confirma al final, puesto que a Neville se le aparece una suerte de ángel mensajero (la brasileña Alice Braga), que termina llevando la buena nueva a un Cielo como quizás lo imagina secretamente la derecha cristiana estadounidense: rodeado de un muro de concreto y acero, coronado de alambre de púas, custodiado por militares, con una iglesia en el centro y casas en cuyos porches flamean las barras y estrellas. El doctor del Ejército, demás, da su vida por la redención de los condenados, y entrega la salvación en un tubo de ensayo con una muestra de su sangre. Prescindir de la hostia pudo haber sido una exigencia de los protestantes.
La humanidad pereció y se condenó por la soberbia, según el filme. Perdió la fe y quiso jugar a Dios. Sólo el sacrificio de un elegido que no ha dejado de venerar a los santos –Bob Marley tiene una aureola para el teniente coronel Neville, quien escucha religiosamente sus canciones–, y al que Dios, con su infinita bondad, vuelve a concederle la gracia de creer por un instante, al borde de la muerte, conducirá a la humanidad redimida a esa nueva tierra que en el filme se parece tanto a la Fortress América de los que creen en la salvación por la palabra de Dios y en la protección de un buen rifle contra los pecadores. Si la cinta pretendía ser irónica al mostrar como ejemplo de la indefensión de la humanidad contra su enemigo viral un portaviones abandonado, sobre las alas de cuyas aeronaves el protagonista juega golf, la delata al final la fugaz visión que ofrece de un “Paraíso” artillado.
El problema es que la teología para el consumo popular se halla plasmada en una producción que es de ciencia ficción, no sólo por el tema, sino porque también ella es medio Frankenstein. Como ocurre en los filmes de género faltos de creatividad, Soy leyenda da la impresión de haber sido hecha con pedazos arrancados de los cadáveres de varias películas fácilmente reconocibles. El peor ejemplo son los hombres y los perros “caídos”. Además de que son vampiros, o más bien criaturas de la oscuridad a las que quema la luz del sol, su fisonomía proviene de la galería de imágenes que debe incluir el programa de efectos especiales con el que fueron hechos. De otra manera no se explica cómo el mismo modelo básico de ser diabólico hollywoodense se repite de filme en filme con pocas variantes, como si de cut-and-paste se tratara. El motivo del hombre solitario en la metrópoli desierta proviene, obviamente, de Exterminio de Danny Boyle (28 Days Later, 2002), y también de la novela Robinson Crusoe. Los animales salvajes sueltos por las calles parecen haber salido de 12 monos de Terry Gilliam (Twelve Monkeys, 1995), más que del zoológico, y la parte final es copia fiel de La noche de los muertos vivientes, de George A. Romero (Night of the Living Dead, 1968). El préstamo incluye el personaje afroamericano; la reclusión en una casa para escapar del ataque de los zombies, que además corren como los de Exterminio, y el uso del sótano como último reducto. Sólo pareciera faltar el linchamiento, que en Soy leyenda es sustituido por el sacrificio. Pero igual sucede que el negro es perseguido por un montó de vampiros grises, que se asemejan a los cabezas rapadas.
La película del mensaje redentor, en síntesis, no logra redimir de lo trillado al género. Apenas le insufla aliento suficiente para ponerse de pie y avanzar hacia el público diciendo “Friend buy”, como es el destino de toda cinta comercial. Entre esos pasos oxidados, sin embargo, destaca el hecho de que casi todo el filme muestra al protagonista solo en la inmensa ciudad, acompañado nada más que de su perra, lo cual constituye un raro espectáculo unipersonal de altísimo presupuesto. Además, Will Smith saca a relucir de nuevo el arsenal que había mostrado en su interpretación de Muhammad Ali, en la película homónima de Michael Mann (2001). El Príncipe del Rap no es Dustin Hoffman, ni Denzel Washington, pero tiene un carisma que, en casos como este, le permite salvar la brecha que le falta para salir del estereotipo del cómico afroamericano y ser un buen actor de drama.
SOY LEYENDA
I Am Legend, Estados Unidos, 2007
Dirección: Francis Lawrence. Guión: Mark Protosevich, Akiva Goldsman, basado en la novela homónima de Richard Matheson. Producción: Akiva Goldsman, David Herman, James Lassiter, Neal H. Moritz, Erwin Stoff. Diseño de producción: Naomi Shohan. Dirección de arte: Howard Cummings, Bill Skinner, Patricia Woodbridge. Fotografía: Andrew Lesnie. Montaje: Wayne Wahrman. Música: James Newton Howard. Elenco: Will Smitn (Robert Neville), Alice Braga (Anna), Charlie Tahan (Ethan). Duración: 101 minutos. Super 35 mm con intermedio digital, 2,35:1, color, Dolby Digital, DTS, SDDS.
Fuente: Revista Vértigo
+ información: http://wwws.warnerbros.es/iamlegend/
Justamente vi esta pelicula ayer, aqui en Puerto Ordaz, en Orinokia.
De verdad que si parece que estuvies hecha con extractos de otras peliculas, los animales corriendo por la ciudad abandonada, a mi me recordaron a Jumanjy, y los humanos infectados me recordaban a otra pelicula.
Pero en general me parecio una buena pelicula, oigase bien, buena no excelente ni nada superior. Saludos.
me gusto mucho la pelicula cuando la vi estaba demasiado impactada todos los efectos especiales eran fantàsticos me gusto mucho, lo unico es k la encontre un poco lenta en el desarrollo del tema pero con eso de los efectos especiales y todo me encanto incluso la compre para verla una y otra vez….
la pelicula esta chida y el actor pues tan bien la verdad es que hizo un buen trabajo